Caminaba de un lado a otro, observaba a su alrededor, recibía indicaciones y asentía. El desfile era a las cuatro de la tarde pero ella debió llegar dos horas antes porque debían maquillarla y vestirla. No podía sentarse, debía permanecer en pie para que su vestido no se arrugara.

En ese instante parecía tímida, pero ahora, en una pasarela, con suficiente público, se ve segura, luchadora y fuerte, aunque detrás de ella se esconde una mujer que todavía le duele un pasado duro que supera día tras día.

Yoselin Salgado Salgado tiene 22 años. Es madre soltera. Tiene dos niños a los que su madre y su abuela ayudan a cuidar en San Basilio de Palenque, donde ella nació, mientras trabaja como modelo de una agencia de Cartagena.

Ella nunca pretendió ser modelo. Por su mente nunca pasó que podía serlo hasta que se lo sugirieron y le insistieron. Ella no estaba segura de su potencial pero, finalmente, tras el apoyo de su familia y las llamadas diarias de una empresaria interesada, aceptó con recelo. Ella no quería brillar, ni ser famosa, lo único que quería era tener un trabajo para mantener a sus hijos: Yorseidis y Yoiver José Reyes. La primera, la tuvo hace siete años, cuando apenas era una quinceañera; el segundo y último, un año después.

La primera vez que estuvo en un desfile ni siquiera había tomado clases de pasarela. Elida Castro era consciente del potencial de Yoselín. “Solo me dijo: ‘mira lo que hacen las demás y hazlo tú también, pero ojo, no te quites el pareo’”, cuenta. Debía desfilar en traje de baño, sentía un poco de pena pero ella salió y precisamente se le cayó la salida de baño. “Cuando eso pasó, la gente empezó a aplaudir. Eso fue todo un éxito”, dice entre risas.

Yoselin prefiere no hablar de todo lo que le ha tocado vivir. Cada vez que intenta hacerlo sus ojos se llenan de lágrimas, pero ella disfraza esa melancolía con una sutil sonrisa mientras se abanica con sus manos y respira despacio, para no dejar fluir su llanto. Al final se repone.

Mi madre se llama Rusmery Salgado, pero yo me crié con mi abuela, la mamá de mi difunto padre. Él murió cuando yo tenía dos años y desde entonces me quedé con mis abuelos en Cartagena. Cuando tenía entre 8 o 9 años me fui a vivir a Palenque con mi abuela materna”, cuenta.
¿Qué recuerdas de tu papá? -le pregunto-.
El único recuerdo que tengo de mi papá soy yo, que soy idéntica a él”, me responde.
Me ha hecho demasiada falta mi papá. Si él estuviera aquí conmigo de pronto no hubiera pasado por lo que pasé”, agrega.

Antes de que le llegara la propuesta para modelar, Yoselin estudiaba auxiliar de servicios farmacéuticos. No era lo que anhelaba pero lo vio como una opción rápida para conseguir un trabajo estable. “Yo me iba a vender cocadas fuera de Cartagena para estudiar y para mantener a mis hijos. Me iba con mi abuela materna a Tauramena, Casanare, y allá vendíamos cocadas, de todo. Durábamos como dos meses y nos regresábamos. Eso era duro, porque me alejaba todo ese tiempo de mis niños, pero tenía que hacerlo porque a mí me ha tocado sola con ellos y cuando no tengo me ayudan mis abuelas”.

Todo empezó a cambiar para ella cuando, un día, después de salir de clases, Elida se le acercó y le dijo que tenía todo para ser modelo. “Yo nunca pensé llegar hasta acá. Esto no estaba en mis planes… Cuando empecé en esto, algunas personas decían que cómo se me ocurría que yo podía ser modelo y mi abuela sí me decía que aprovechara la oportunidad”.

Pero ella no le ha dado importancia a las críticas. Sabe muy bien que siempre van a existir. Desde 2016, cuando dio sus primeros pininos en este mundo, le han reprochado, incluso, su corte de cabello, que antes lucía largo y alisado. Lo único que realmente le interesa es la felicidad y el bienestar de sus hijos. Y eso lo ha ido logrando poco a poco, con lo que menos esperaba.

Yoselin, una hermosa mujer que se describe como una mezcla entre tímida y alegre, llegó a Colombiamoda, el evento de moda más destacado del país, en donde muchas de sus compañeras no han podido estar, a demostrar que puede conquistar los desfiles más importantes del mundo. Así como en cada pasarela que pisa, camina por la vida mirando siempre hacia adelante, con un solo objetivo: triunfar.

Créditos/Texto: Julie Parra Benitez

Créditos/Fotos: Inex Moda.